Personas que inspiran

¿Qué es lo que recuerdas de cuando aprendes algo?

¿A quién recuerdas más? ¿A los maestros que te exigían o a los que pasaron de largo?, esos que se dieron por vencido y decidieron dejar de exigirte.

Hay personas que se convierten en maestros, que no siempre necesitan un aula para enseñar, son maestros de vida. Esos que te enseñan a enfrentar obstáculos, a saltar muros, a correr riesgos, ¡a buscar sueños!
A imaginar que todo es posible, y que imposible es sólo una palabra que se encuentra en el diccionario. Que las cosas se pueden lograr si decidimos buscar.

Son personas que disfrutan de enseñar, de impulsar. Que no buscan aplausos ni grandeza, porque su única recompensa es estimular a los demás a que encuentren su propio camino.

Bien dicen que hay más alegría en el dar. Sólo quien entiende esto es capaz de inspirar. Inspirar a continuar y nunca desistir, que hay muros más fuertes que los que están hechos de ladrillo, que aunque las leyes de la física digan lo contrario, los muros invisibles son los más difíciles de vencer.
Te enseñan que una gota de agua puede perforar una piedra si es constante, y que por muy débil que parezca puede ser fuerte si la unes al océano al que pertenece, y el mundo entero respetará su fuerza y su poder.
Te enseñan que el miedo es una emoción propia del ser humano, pero que si la enfrentas, encontrarás un mundo nuevo que quizá jamás se haya explorado.
Que se puede volar por los cielos aún sin tener alas, que habrá quienes te llamen ¡loco!, y serán precisamente esos que no se atreven, que están llenos de miedos que aún no han podido superar. Pero que incluso ellos no son más que tú, ni tú más que ellos.
Que una vez que aprendas, serás una persona más que pueda enseñar. Que la humildad te abre caminos que la soberbia te puede arrebatar.

Hoy quiero dar gracias a todos esos maestros que me han formado, maestros de escuela y maestros de la vida misma, muchos de ellos ni siquiera supieron el impacto que dejaron en mí. Algunos tuvieron títulos y doctorados, otros tantos sólo la experiencia que la vida les ha dejado.

Hay maestros tan sabios, que ni siquiera llegaron a la edad adulta, ¡pero me enseñaron tanto!
Me enseñaron que una sonrisa puede cambiar al mundo entero, y que aún con su ausencia su presencia permanecería.

Hoy quiero dar un agradecimiento especial a esas personas que me inspiraron, que dejaron plasmada una enseñanza con sus experiencias vividas y transmitidas.

Hay pequeños GRANDES maestros en esta vida, que no importa la edad que tengan si aprendes algo se ellos.

Hoy quiero recordar a esas grandes personas que inspiran, que dejan una huella marcada en el alma, que nada ni nadie la puede borrar.

¡Feliz día del maestro!

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